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Algunos números de esta elección


CREO NECESARIO HACER un poco de análisis de la elección pasada, en especial del comportamiento de los electores en la segunda vuelta.

El Partido Patriota ganó en 18 departamentos en la primera, pero la cifra se redujo a 10. El partido Líder ganó en más departamentos el domingo, pero entre ellos, algunos de escaso caudal electoral. El PP logró su triunfo al ganar en la capital, especialmente, donde obtuvo 150,453 votos nuevos, cantidad superior a la suma de lo logrado por Líder en Alta Verapaz, Escuintla y San Marcos,donde pudo captar más votos de quienes no habían votado por ninguna de esas opciones.

LOS DEPARTAMENTOS donde el PP perdió la segunda elección fueron Santa Rosa, Suchitepéquez, Petén, Alta Verapaz, San Marcos, Huehuetenango, Quiché, Sololá, Totonicapán e Izabal. Salvo los tres primeros, los otros tienen un elevado porcentaje de población indígena, por lo cual el nuevo partido oficial debería investigar posibles causas de este cambio. En números, Líder tuvo en esos siete departamentos un total de 292,934 votos nuevos, mientras la cifra del PP fue de 129,864, lo cual significa 163,070 votos más, equivalentes al 69% de la suma de los válidos, es decir 466,515.

EN PORCENTAJE, LOS NÚmeros son así: El PP concentra su fuerza en Guatemala, 32% superior a Líder; Sacatepéquez, 25%; Baja Verapaz, 23%; Jutiapa y Quetzaltenango, 11%; Sacatepéquez, 7%; Chiquimula, El Quiché, Huehuetenango y Retalhuleu, 5%. Líder tiene su mayor diferencia porcentual en Escuintla, 24%; Petén, 19%; Suchitepéquez, 17%; Alta Verapaz, 15%; Totonicapán, 13%; Sololá, 9%, y San Marcos, 8%. En el resto de departamentos, la diferencia porcentual entre los dos es de menos del 5%, y por eso se puede hablar de un empate.

DE LAS ANTERIOres siete elecciones presidenciales, las diferencias porcentuales y de votos en la segunda vuelta, fueron así, presentadas en orden ascendente:

Estos números colocan a la elección dominical en el tercer lugar. Se estableció un récord: Pérez logró pasar la barrera de los dos millones de votos, y Baldizón quedó a 20 mil sufragios de lograrlo. Hay campo propicio para estudiar el comportamiento del voto femenino, sobre todo en el interior del país. Los números son objetivos, no buenos ni malos, sino ciertos, y constituyen una fuente confiable de información.

Prensa Libre - 11 de noviembre, 2011

De nuevo el voto sera ‘en contra’


DENTRO DE 48 HORAS comenzará la elección para decidir quién será la cabeza del Organismo Ejecutivo durante los próximos cuatro años. Como dice el humor chapín, podemos estar seguros de dos cosas: la Vicepresidencia será ejercida por una mujer, y la esposa del presidente se llamará Rosa. A mi juicio, se repetirá un fenómeno político común en los comicios guatemaltecos; es decir, la decisión de votar en contra de alguien, no a favor del otro. Escoger entre quien se considera menos malo, calificación dependiente del punto de vista de cada persona en lo individual.

En ese sentido, el ganador será quien acapare la mayor cantidad del temor ciudadano, o de sus prejuicios, acerca de cómo gobernaría el otro de los dos participantes.

DE LOS PRESIDENTES guatemaltecos, Vinicio Cerezo y Alfonso Portillo recibieron votos a favor. Los demás, de alguna manera se beneficiaron del voto en contra de sus adversarios. Y aun en el caso del actual proceso de elecciones, Otto Pérez Molina se beneficiaba del voto anti Torres, cuando existía la posibilidad de esa ilegal candidatura. Este fenómeno va a repetirse el domingo: los votantes tomarán muy en cuenta su recelo porque llegue al poder uno de los contendientes, y por eso emitirán un sufragio favorable al otro. Esa tendencia tiene su más fuerte manifestación en el olvido o en no tomar en cuenta las razones —muchas veces válidas— para no estar satisfechos con esa escogencia entre dos males, consciente o inconscientemente aceptada.

LOS VOTANTES, TAL VEZ SIN proponérselo, repetirán el modelo de pensar como razón para votar la participación de los candidatos en elecciones anteriores. La puerta de la presidencia guatemalteca se abre después de tocarla por lo menos dos veces. Esto probablemente se debe al desconocimiento y por ello a la desconfianza popular entre quienes por primera vez intentan acercarse a la presidencia. Se trata de una tradición tácita, no percibida por muchos, pero evidente cuando se analiza aunque sea en forma somera el fenómeno político electoral del país. Pero además hay otras características propias de las elecciones guatemaltecas y de las razones para votar: la más notoria de ellas es la de elegir a un superhéroe capaz de arreglarlo todo.

DENTRO DEL IMAGINARIO nacional existe la figura de un hombre dotado de superpoderes para solucionar los problemas. Inconscientemente, se elige a un soberano absoluto. Por eso no es un presidencialismo el existente, sino es soñar en quién vendrá, decidirá, mandará, y todo mundo obedecerá. Es un ‘señorpresidentismo’ arraigado, al punto de estar presente en la mente de quienes aspiran a sentarse en la silla presidencial. Ello explica las promesas muchas veces extravagantes pero además imposibles o muy difíciles de cumplir a causa de depender de decisiones del Congreso. Muy pocos guatemaltecos, incluyendo los políticos y sobre todo quienes sufren de presidentitis galopante, entienden esa realidad. No es de extrañar: el analfabetismo de política se manifiesta sobre todo en quienes la ejercen.

HACE CUATRO AÑOS NACIERON las ahora marchitas esperanzas en la Unidad Nacional de la Esperanza, como antes murieron las de la Gran Alianza Nacional, del Partido de Avanzada Nacional, todos ellos integrados por personas situadas en el nivel parvulario elemental del conocimiento político. De allí nace la creencia de ser la toma del poder un pretexto para el enriquecimiento inmoral, basado en el robo del dinero urgente para salir del subdesarrollo intelectual y educativo de los guatemaltecos. Ojalá esta sea la última elección basada en el ‘voto en contra’. Pero en las actuales circunstancias, esa es la razón más sólida para apoyar a Pérez Molina o a Baldizón. En suma, muchos votarán “entre dos males, el menor”, como dice el certero adagio.

Prensa Libre, 3 de noviembre, 2011
 

El final del juego

El término de una campaña que pareció eterna.

Si el domingo Otto Pérez Molina resulta electo Presidente de la República habrá ganado la propuesta más completa que se puso a competir en la campaña, pero difícilmente pueda decirse que logre el triunfo gracias a su plan de gobierno. Ni su propuesta de crear un Ministerio de Desarrollo y trazar una política pública de combate a la pobreza ni su oferta de reconstruir la cobertura de extensión agrícola persuaden al electorado. En cambio el triunfo lo lograría gracias al retorno a una promesa básica, muy simple y poco elaborada a lo largo de la contienda: traer seguridad ciudadana. Todos los esfuerzos de su competidor, Manuel Baldizón, por debilitar esa oferta de Pérez Molina han chocado en el área metropolitana contra el muro de la desesperación de las personas en torno a la delincuencia.

Pero además, si consigue el triunfo, a Pérez Molina también le habrá ayudado el hecho que su contendiente agotó su discurso de múltiples ofrecimientos poco tiempo después de la primera vuelta. Baldizón tiene, según todas las encuestas, un rechazo formidable en el área metropolitana que suele ser en las segundas vueltas la principal proveedora de votos. Ni siquiera el Bono 15 parece haber suscitado hacia el final el entusiasmo que se necesitaba para cambiar la orientación del voto. La propuesta de aplicar la pena de muerte al por mayor quedó poco a poco debilitada y la opción de fundar una Guardia Nacional para sustituir a la Policía jamás cobró fuerza.
Su propuesta del flat tax, en cambio, es la única que provocó una discusión valiosa. Si bien fue desestimada por todos los expertos, lo cierto es que puso en evidencia que por la vía de los pequeños ajustes fiscales no hay manera de llegar a los ingresos que el Estado necesita. A grandes males, grandes soluciones, pero no eso no es el flat tax.

Aunque Baldizón cuenta con la ayuda segura de la maquinaria electoral de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), esta puede proveerle poco menos de un millón de votos. Y necesitaría mucho más que eso para triunfar. En todo caso, conducir ese millón de votos a las urnas ha supuesto una inversión muy alta por parte del Estado.
Esa maquinaría estará al servicio de Baldizón el próximo domingo, pero no volverá a estarlo más por mucho que gane las elecciones. Sandra Torres y su equipo se han cuidado de mantener el control de la estructura porque piensan utilizarla de la mejor manera dentro de cuatro años. Quienes han leído en la dimisión de los miembros del Comité Ejecutivo de la UNE una señal del debilitamiento de doña Sandra, leen mal. Ella reacomoda todas sus piezas para preparar la batalla desde la oposición y los preparativos para su propia campaña. De ahí que si Baldizón pierde el próximo domingo, pierde dos veces. En cuatro años tendrá que medirse contra una dirigente que ha pasado doce años en los entresijos de la política, conoce la estructura de poder local, ha ensayado con éxito sus propios inventos en términos de maquinaria y no está dispuesta a cejar en sus aspiraciones.

Claro que si Pérez Molina pierde el domingo, también perdería de una vez por todas. Nadie puede competir dos veces en segunda vuelta y volverlo a intentar. Llegamos al final de la prolongadísima campaña electoral con una sola convicción: este sistema político nuestro y este modelo electoral nos son ya muy poco útiles para resolver nuestros verdaderos problemas. Y es ocioso decirlo, pero en realidad las expectativas sobre los cambios en el sistema político a que podían aspirarse en un gobierno Patriota decayeron conforme mermó su cosecha de votos en la primera vuelta. Con tantos compromisos adquiridos para poder ganar, resulta impensable que puedan desarrollar una transformación real en el país aunque hubieran querido hacerlo.
Somos reos de este sistema.

El Periódico - 3 de noviembre, 2011

UNE confirma su caudillismo


La renuncia en pleno del comité ejecutivo de la Unidad Nacional de la Esperanza confirma lo que ha ocurrido con la totalidad de partidos políticos creados a partir de 1985. Es decir, no es más que una agrupación creada alrededor de una persona. La diferencia en este caso es que al finalizar el período de Álvaro Colom y con ello terminar su carrera política, talvez para siempre, todo debe ser cambiado para que el partido oficialice su calidad de simple maquinaria para lograr la elección de Sandra Torres en los siguientes comicios.

La obediente salida de todos los integrantes de la supuesta cúpula partidaria demuestra una vez más quién dispone, manda y espera acatamiento total dentro de esa agrupación política. La señora Torres ya decidió, y por ello ordenó sin chistar ser electa en una asamblea general que ya fue anunciada oficialmente para el 22 de enero del 2012; es decir, apenas una semana después del inicio del nuevo gobierno.

La evidente intención adicional es aprovechar desde el primer momento su cercanía con su amigo, coterráneo y compañero de partido Manuel Baldizón, quien de ser electo presidente tendría una bancada uneísta a la disposición y, al no tener interés ni posibilidad real de que su partido repita su eventual victoria, no tendría tampoco motivo para dejar de apoyar a la UNE de manera abierta o solapada. Por eso el movimiento interno de la UNE demuestra que la señora Torres confía plenamente, pero también necesita, de la victoria liderista en noviembre.

Si ocurre lo contrario, un gobierno presidido por Otto Pérez Molina se convertirá en un obstáculo difícil de superar. La UNE sería un partido opositor con pocos recursos, dependiente de que, para empezar, la bancada del partido no se divida, una posibilidad que, en estos momentos, es más que posible y evidente. En ese caso, unido a la realidad de no tener a la disposición ni a su orden los recursos económicos gubernativos para utilizarlos con fines clientelares, los cuatro años de lucha constante serían un tiempo demasiado largo.

Más allá de los aspectos puramente específicos de los posibles escenarios políticos nacionales a partir del 14 de enero del 2012, es evidente que en Guatemala no parece haber un sistema de partidos políticos como lo son, para no citar más que un ejemplo cercano, en Honduras. En esta etapa histórica del país es demasiado fácil abrir agrupaciones candidatocéntricas y ponerles el apodo de partidos. Pero no tienen ideología, ni programas, ni cuadros. Dependen de la improvisación de personas ignorantes por decisión personal de las más mínimas reglas de la política, que entonces se convierte en un lamentable mercado de influencias y de protección o creación de privilegios.

Lo ocurrido en la UNE tiene su más lamentable elemento en que no sorprende a nadie, porque existe el convencimiento generalizado entre los guatemaltecos de que todo debe depender de una persona iluminada, escogida por el destino para hacer los cambios necesarios. Es, ni más ni menos, un pensamiento monárquico absolutista mal disfrazado.

Prensa Libre - 28 de octubre, 2011
 

Opciones electorales

 

Baldizón es medalla dorada entre varios picos de oro nacionales.

 

El debate organizado por la Asociación de Gerentes de Guatemala, ha desatado una enorme ola de rechazo por parte de los guatemaltecos. Del lado de Manuel Baldizón, porque algunos ingenuos todavía esperaban crédulos que el candidato hiciera honor a sus numerosos títulos, los que aparentemente solo han sido objeto de exhibición, porque en la práctica, no se notan ni sus conocimientos ni su profesionalidad.
Del lado de Otto Pérez Molina, porque se suponía que un hombre disciplinado y sí, quien también cuenta con estudios superiores, tendría la madurez y la racionalidad para no caer en la trampa que le tendió su populista contendiente, enredándose en una maraña de ataques sinsentido, desperdiciando la oportunidad de mostrar su carácter y marcar la diferencia entre un ruidoso comunicador folclórico, pero vacío y sin convicciones, por oposición con una experimentada figura nacional.

Ciertamente Baldizón se ganó la medalla de oro entre varios “picos de oro” nacionales que le han antecedido, pero que al menos intentaban guardar la apariencia de respetabilidad. Al hoy competidor y dueño de la presea, la verdad, o sea la justa correspondencia entre las palabras y los hechos, así como la gallardía y el respeto a los demás, son cualidades que ni le vienen ni le van. Simplemente desconoce que el trato civilizado lleva implícita una conducta apegada a determinados valores que sustentan los avances del mundo occidental.

Pérez tendría que haberse entrenado para no acogerse al juego de sandeces que marcó la pauta del intercambio desde el inicio del debate; debió mostrar seguridad de su proyecto y convicción sobre las metas y objetivos trazados por él y su equipo para dar respuesta progresiva a las demandas más sentidas de los guatemaltecos. Tendría, en fin, que haber expuesto que su objetivo era debatir las ideas, pero no ofender ni acusar porque con ello se desviaba el propósito del debate. Entendemos que un mosquito que pica es molesto pero uno no debe dejarse absorber por la picazón.
Por supuesto se podía responder. Se podía cuestionar a Baldizón sobre sus permanentes contradicciones, como cuando afirma con voz piadosa que él respeta la vida desde su concepción como buen cristiano, pero olvida que su eslogan de su campaña ha sido ejecutar a los condenados a la pena de muerte. Por cierto, también habla de proteger a los más pobres, pero olvida que los condenados son precisamente de los estratos sociales de mayor pobreza; ¿o conoce algún adinerado que esté en lista de espera?

Baldizón alude al millón de quetzales devengado por Otto Pérez Leal mientras fue funcionario diplomático varios años en Washington, pero no repara en que los diputados devengan más de medio millón al año, lo que en 4 años sumaría más de 2 millones. ¿Y qué de cercanos “lideristas” que también ocuparon cargos en gobiernos anteriores y en el actual? Pero además, olvida que indistintamente de gobiernos o partidos, todo trabajo debe ser remunerado, particularmente merecido por quien da lo mejor de sí mismo en el servicio prestado.

No se diga de su intento por quedar bien con Dios y con el diablo, como resulta su oferta de sustituir el IVA, ignorando el costo para el Estado de desmantelar los mecanismos implementados para ir perfeccionando su recaudación, por un impuesto sobre ventas, argumentando que con ello reduce costos al consumidor y aumenta los ingresos del Estado. Aquí hay mucha tela que cortar, pero las cuentas no salen. Su propuesta de crear una guardia nacional, más parece otro titular promocional, ya que sin capacitación, dignificación y fortalecimiento cualitativo y cuantitativo de la Policía, ningún cambio de nombre va a conducir a la fuerza de seguridad requerida.

Por último, Baldizón se califica como “libertario”, lo que solo puede provocar risa a cualquiera que conozca algo de las ideas que sustenta ese calificativo. Quizás mercantilista, pero de libertario, no tiene nada. En fin, sí hubo motivos para decepción hacia ambos contendientes, pero de igual forma, quien se pintó de cuerpo entero como un egomaniaco que desconoce los límites básicos de la decencia y el respeto fue Baldizón.

El Periódico - 25 de octubre, 2011

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