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La aburrida elección
La aburrida elecciónEntusiasmo, lo que se dice entusiasmo, ha estado ausente en este proceso apático.
Cuatro años atrás la elección era mucho más interesante. Había una competencia aparente, distinta a la que se ha vivido en este proceso tan apático en donde se subrayan tan escasas diferencias. Todos sabemos que Pérez Molina va a ganar y la única duda consiste en si lo hará en primera o en segunda vuelta. Lo más probable es que sea en una sola, pues carece de competidor real. Si uno se atiene a las encuestas, en realidad hasta hoy no lo ha tenido. Sandra Torres llegó a su punto máximo en abril pasado con cerca de 21 puntos de intención de voto. A partir de ahí empezó a descender y descender hasta situarse en 11 puntos en la medición más reciente. ¿Qué la afectó de manera tan sensible? Una mezcla de cosas, sin duda, pero la decisión de divorciarse fue crucial para menguar el apoyo popular. Los escépticos intentaron a lo largo de meses encontrarle un grave sesgo a las mediciones, por ejemplo, apostando a que se diseñaban muestras que dejaban fuera a gran cantidad del voto rural. Mas nada. Para desesperación de los incrédulos, Pérez Molina mostró con constancia mejor rendimiento que cualquier otro candidato en las regiones más apartadas del país.
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