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El Papa, la juventud y el mundo

“Si sabéis mirar el mundo con los ojos nuevos, que os da la fe, entonces sabréis salir a su encuentro con las manos tendidas en un gesto de amor”. Benedicto XVI

Nuevamente,  siguiendo los pasos de Juan Pablo II, Benedicto XVI estuvo con más de un millón de jóvenes católicos de todo el mundo en la clausura de las Jornadas Mundiales de la Juventud celebradas en Madrid, haciendo el llamado para que “juntos” sigan los pasos de Jesús.

 

En momentos cuando los jóvenes están recibiendo un mundo sin principios ni valores, donde prevalece la ambición al dinero y las cosas materiales, el Papa les dijo: “Si sabéis mirar el mundo con los ojos nuevos, que os da la fe, entonces sabréis salir a su encuentro con las manos tendidas en un gesto de amor. Sabréis descubrir en él, en medio de tanta miseria y tanta injusticia, presencias insospechadas de bondad, fascinadoras perspectivas de belleza, motivos fundados de esperanza en un mañana mejor”. 

El Santo Padre también manifestó a los jóvenes: “Vosotros os sentís amenazados por un sociedad que no habéis elegido, una sociedad que no habéis construido, pero que sin embargo formáis parte de ella con responsabilidades crecientes. Esta sociedad parece volverse loca cuando moviliza todas sus energías para lanzarse a lo que constituye su destrucción. El progreso científico y tecnológico aparentemente ha hecho al hombre dueño del mundo material. La experiencia demuestra por desgracia que no se trata de un dominio científico neutro, como han pensado algunos. Efectivamente el hombre moderno tiene la tentación de considerarlo todo como un objeto de manipulación y con frecuencia ha terminado por situarse también a sí mismo entre dichos objetos ¡Esta es la gran amenaza de nuestra época!”

Esto se vuelve mucho más importante en sociedades como la nuestra, donde los jóvenes son mayoría, pero siempre son olvidados en las grandes decisiones de nuestra nación. Es el momento de ellos, pero no debemos dejar que sean manipulados, y es ahí donde las enseñanzas de Benedicto XVI les abren una luz para interpretar nuestra realidad.

Es alentador escuchar a jóvenes guatemaltecos como Pedro Cruz, que al finalizar la reunión en Madrid, dijo: “Es una experiencia en la cual se vive la fe de muchas maneras. Ver a tantos jóvenes reunidos hablando distintos idiomas, muchos de los cuales no nos entendíamos, pero a la vez descubrir que el lenguaje del amor va mas allá de las fronteras, ¡es impresionante! Los guatemaltecos dijimos presente en Madrid y ahora estamos comprometidos a llevar el mensaje de construir la civilización del amor a nuestro país y seguir avanzando hacia una cultura de paz y armonía para todos”.

Los jóvenes no son ya el futuro del país, son el presente, y con sabiduría deben tomar la estafeta de los adultos que no hemos podido sacar adelante a nuestra nación; aún más, parece que la estamos llevando hacia la destrucción. Es impresionante ver cómo el crimen organizado, el narcotráfico y la corrupción están envenenando a nuestra juventud. Miles de adolescentes están siendo absorbidos por las maras ante una sociedad que prefiere voltear su mirada. Una sociedad que les da pocas oportunidades, creando el cultivo de lo que hoy somos, una sociedad sin amor por el prójimo, donde ya casi ni se valora la vida humana, y el dinero y el poder son sus máximas aspiraciones, sin importar cómo se logre.

Es por eso que es importante que los jóvenes comprendan que el camino de tomar esa estafeta en nuestra sociedad debe pasar por las enseñanzas de Jesús. Deben recuperar los principios y valores de nuestros ancestros y encarar así el presente.

Luis Marroquín

Siglo XXI – 22 de Agosto, 2011 

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