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Vidas enlazadas por el éxito deportivo
Guatemala es un país intenso en cualquiera de sus facetas cotidianas y aún en el cúmulo de historias o anécdotas. Pero sobre todo es un país de contrastes y claroscuros que muchas veces marchan de la mano. Ayer, precisamente, fuimos testigos de dos hechos históricos para el país, y ambos están relacionados por caer en el campo del deporte: el deceso lamentable del atleta nacional por antonomasia Mateo Flores, y el triunfo resonante del joven atleta Kevin Cordón en el Campeonato Mundial de Bádminton.Las coincidencias de la realidad con frecuencia superan a lo inimaginable y así sucedió ayer, en una paradoja de tintes casi poéticos: justo al mediodía, mientras en Guatemala fallecía el legendario maratonista Doroteo Guamuch Flores, en Londres el joven deportista Kevin Cordón vencía por dos set a uno al español Pablo Abián, quien figuraba en el número 23 de la clasificación internacional, sin contar que para ello dio cuenta antes de uno de los favoritos, el chino Chen Long.
No fue un encuentro fácil: de hecho, el español consiguió empatar a un set con el guatemalteco, quien logró superarlo a fuerza de ingenio, energía y entrega. Ahora nuestro compatriota va a cuartos de final, nada más y nada menos que contra el actual número uno del ranquin mundial, Lee Chong, de Malasia, pero de por sí el triunfo de ayer es toda una proeza que de nuevo pone al país, por medio de uno de sus más representativos deportistas, en un sitial de honor. Ojalá que Kevin Cordón pueda avanzar mucho más, como sucedió en 1952 cuando un guatemalteco de humilde origen alcanzó el podio del primer lugar, al superar a miles de competidores de todo el orbe en la Maratón de Boston. No era la primera vez que conseguía destacar, pues en los V Juegos Centroamericanos y del Caribe, en 1946, en Colombia, había ganado dos medallas de oro, en los 10 mil metros planos y en el maratón, así como un bronce en cinco mil metros. En 1950, durante los Juegos Centroamericanos y del Caribe, obtuvo la presea de plata en cinco mil metros, y el mismo premio, en medio maratón. Después vino el resonante éxito de Massachussets, en 1952, a lo cual siguieron medallas en los VII Juegos Centroamericanos y del Caribe de México, en 1954, y la medalla de oro en maratón, en los Juegos Panamericanos de 1955. Tan grande fue la alegría en Guatemala por aquel triunfo, que la máxima instalación deportiva del país, el Estadio Nacional, fue bautizado con su nombre. En sus últimos años vivió con gran sencillez y aquejado de enfermedades. Mucho tiempo pasó en el Congreso de la República una moción para brindarle una pensión vitalicia, algo irónico si se compara con los beneficios y prebendas que se han recetado funcionarios de muchas otras instituciones. Tras la alegría por el buen desempeño de la selección sub 20 de futbol en su primer campeonato mundial, el triunfo de Kevin Cordón trae un viento de esperanza sobre un mejor futuro para el deporte nacional, y por ende, para el resto de guatemaltecos, que aún en el caso de Mateo Flores, pueden ver el ejemplo de una leyenda que supo darle al país su mejor esfuerzo para honra y gloria de todos. Editorial Prensa Libre Prensa Libre – 12 de Agosto, 2011 |
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