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¡Carajo!

 

Matan en Guatemala a Facundo Cabral, quien —sin ser de aquí— murió acá, seguramente, para no dejarnos olvidar. Muere Alfonso Bauer Paiz, a quien Otto René Castillo le canta: “Usted, compañero, es de los de siempre; de los que nunca se rajaron, ¡carajo!... Pero ¿sabe? Los siglos venideros se pararán de puntillas sobre los hombros del planeta, para intentar tocar su dignidad, que arderá de coraje… Y yo lo quiero mucho, por su actitud honrada, milenaria…”. Descanse en Paz, querido Poncho.

Mientras nos enfrentamos con los temas cotidianos, algunos pretenden seguir violando leyes y áreas protegidas; abrir pozos petroleros donde hay importantes humedales —mientras Perenco se las lleva de promotor cultural y para limpiar su negra imagen “financia” la presentación de algunas joyas chapinas, piezas arqueológicas mayas, viajes y propaganda, en París—. Otros planean seguir abriendo hoyos en esta Tierra y aseguran —ante un público que poco entiende de las implicaciones— que harán lo que no se ha logrado en ninguna otra parte del mundo: hacer minería metálica sostenible.

En Australia, la primer ministra Julia Gillard anunció el domingo pasado su plan para una política energética integral, con lo que estaría estableciendo a Australia —el país que más carbono per cápita emite en el mundo desarrollado— como el líder indiscutible, que tanto se necesita, en el plano internacional, para enfrentar el cambio climático con medidas reales y no solo con demagogia política. El plan de Gillard le pone precio a la tonelada de carbono emitido ($23) a partir de julio de 2012, lo que le generará cerca de $24.5 mil millones en ingresos al gobierno australiano para el 2015.

Solo los grandes contaminadores pagarán este impuesto, que excluye la agricultura, el sector de transporte y el maderero. Recordemos que la economía australiana depende fuertemente de la producción de carbón, y aún así la primer ministra tiene el valor y la visión de dar un paso concreto en la dirección correcta, porque ella entiende que el costo de los desastres que ocasiona el cambio climático es muchísimo más alto que reducir ahora la producción de gases que aumentan el efecto invernadero.

La administración de Gillard busca disminuir el cambio climático, estimular la economía y mantener la competitividad australiana; proteger a los consumidores y asegurar una transición suave para la industria. Por supuesto, no todo el mundo está feliz con este plan.

Y mientras en Australia se toman medidas concretas para evitar la catástrofe ecológica, la Junta Directiva de la Asociación Americana para el Avance de las Ciencias hizo una denuncia muy seria: “Estamos profundamente preocupados por el alcance y la naturaleza de los ataques personales a científicos climáticos. Informes de acoso, amenazas de muerte y retos legales han creado un ambiente hostil que inhibe el libre intercambio de hallazgos científicos y de ideas, y dificulta que la información de los hechos y los análisis científicos lleguen a los tomadores de decisión y al público”.

Las amenazas y los procesos legales afectan, entre otros, a dos de los climatólogos más respetados, Michael Mann y James Hansen, en Estados Unidos. Así responden quienes no quieren que se sepa la verdad, porque sus intereses se ven afectados. ¿Y aquí? Pues, como dijo Assange, el de WikiLeaks: "No le creas a nadie. No le creas a nadie. No le creas a nadie. Te estarán mintiendo”.

Magalí Rey Rosa

Prensa Libre – 15 de Julio, 2011

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