La imagen del futuro
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Categoría: Medio Ambiente
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Creado en Viernes, 07 Octubre 2011 16:27
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Escrito por Magalí Rey Rosa
En el planeta entero se sienten los efectos del desequilibrio climático, pues estos son cada vez más devastadores, y bastaría con enumerar algunos de los más recientes para dibujar la imagen del futuro: Durante esta semana, en Pakistán, más de cinco millones de personas fueron afectadas por las inundaciones; en Filipinas hay cientos de muertos, y miles de familias lo perdieron todo por el tifón Nesat; las inundaciones en Camboya también han dejado cientos de muertos y más de un millón de afectados.
Si retrocedemos unas cuantas semanas, las intensas olas de calor —que rompieron, por mucho, varios récords históricos en el sur de los Estados Unidos— superaron con creces las peores predicciones de los científicos; y la nieve que cayó al sur de Brasil tomó desprevenidos e indefensos a los aborígenes guaraníes, que viven en precarios ranchos de paja y palmeras, así como a empobrecidos agricultores desacostumbrados a la dureza de un clima que este año registra temperaturas por debajo de cero grados.
Cuando el cambio climático afecta directamente a poblaciones humanas tendemos a notarlo más que si, por ejemplo, hay evidencias comprobables de que disminuyen los hielos árticos y se acidifican los océanos, dos hechos que pueden llegar a tener efectos muchísimo más devastadores que las inundaciones, para las sociedades humanas. A pesar de esta terrible situación global, en lugar de dar muestras de entendimiento y sabiduría, en Estados Unidos —uno de los países con mayor responsabilidad en la debacle ambiental— se “debate” sobre la conveniencia de aprobar la construcción del oleoducto Keystone XL, para transportar las arenas de alquitrán (tar sands) desde Canadá, proyecto que algunos consideran como el más grande y el más destructivo en la historia humana. El proceso para minar las arenas de alquitrán emite —al menos— tres veces más CO2 que la producción normal de petróleo. En los Estados Unidos mucha gente está cada vez más indignada por la forma en que su gobierno reacciona frente a este tema, y otros igualmente críticos, y ya se ven los resultados de esta indignación en grandes movilizaciones ciudadanas.
Aquí, en nuestro querido y doloroso país, también se sienten los efectos del cambio climático: los agricultores pierden sus cosechas, la lluvia afecta a miles de las más empobrecidas familias guatemaltecas, en Atitlán la cianobacteria sigue creciendo y el turismo sigue bajando…. Aquí no se debate, pero nuestro gobierno toma decisiones que debían provocar indignación , como permitir que se instalen carboneras para que las transnacionales tengan toda la energía necesaria para explotar más rápida y eficientemente todo lo que los funcionarios de turno puedan entregarles.
No importa quién quede como nuestro próximo presidente, con seguridad ya se están negociando nuestros últimos bienes y patrimonios naturales… pero aquí el miedo, la corrupción y la indiferencia son mucho más poderosos que la indignación.
Prensa Libre - 7 de octubre, 2011