|
|
|
Gobernabilidad y medioambiente
Tuve el honor de ser invitado por el ex presidente Vinicio Cerezo a compartir una ponencia en el Foro de Esquipulas 2011. Por cuestiones de espacio sintetizo mis reflexiones. Comencé diciendo que las estadísticas sobre pobreza y desnutrición son una vergüenza. Ser el penúltimo país de Latinoamérica en sustentar niveles de pobreza, y el primero en desnutrición infantil.Toda una generación permeada de atraso y subdesarrollo mental porque no pudieron alimentarse adecuadamente. Por falta de comida. ¡Qué vergüenza aceptar esta realidad y no hacer algo! Qué desafío tan empinado y tortuoso, si fuere lo contrario. Y nuestro país. Un país bendecido por dos mares, por una diversidad de microclimas, una multiculturalidad maravillosa y única. Una naturaleza exuberante. Un país poseedor de un patrimonio cultural milenario con capacidad de ser una atracción turística de nivel mundial. Y agua. Tanta agua. Guatemala posee 38 cuencas hidrográficas, una red de 27 mil km lineales y un volumen de escorrentía portentoso, distribuido entre tres vertientes, capaz de generar decenas de miles de megavatios. Suficiente energía productiva hasta para venderla a la región y tener costos competitivos. Un país rico en minerales, oro, plata, níquel, etc, y hasta capaz de llegar a producir para satisfacer su propio consumo de combustibles fósiles. Y cuán lamentable y trágico que estos obsequios divinos, este inventario bendito que podría subsanar nuestras necesidades como país, generar riqueza y prosperidad, e impuestos para fortalecer el Estado, sean consistentemente boicoteados por grupos contestatarios que han venido utilizando el tema del medio ambiente con fines ideológicos, y una agenda política que hasta la fecha lo único que ha producido es un contagio irracional hacia los megaproyectos en muchas comunidades del interior. En un foro reciente sobre desarrollo económico un expositor compartió que si crecemos a una tasa de un 2.1%, dentro de 20 años habremos alcanzado el nivel de vida que hoy tienen los salvadoreños. Si se eleva a un 4.7%, en ese mismo lapso llegaríamos a tener una condición similar a la de Costa Rica actual. Y si la tasa de aumento de la economía fuese de 10.1% sostenida, en dos décadas podríamos igualar a España. Nadie está en desacuerdo con que todo proyecto debe contar con su respectivo estudio de impacto ambiental. Que el proyecto no debe contaminar ríos, lagos y mares ni destruir flora y fauna. Que la oposición no debe sustentarse sobre supuestos y percepciones, sino con información precisa, fidedigna y comprobable. Pero también es cierto que todo proyecto debe, desde su génesis más temprano, llevar a cabo un riguroso mapeo social para detectar las necesidades, vulnerabilidades y percepciones de las comunidades. Y formular estrategias de comunicación y consultas acordes para resolver dudas, definir conjuntamente una hoja de ruta que incluya proyectos de interés comunitario en el corto, mediano y largo plazos. Sin embargo, no toda la oposición es radical. Hay legítimos reclamos. Los proyectos hidroeléctricos, por ejemplo, deben incluir dentro de su plan la provisión de energía barata a las comunidades de las áreas de influencia en las que operan. Cierto, aun hay espacio para negociar con mejores condiciones los nuevos proyectos, especialmente en el ámbito de los minerales metálicos. Pero no podemos cambiar las reglas de juego e irrespetar los contratos que el Estado ya ha firmado. Irrespetar contratos es el peor de los mensajes que se pueden enviar a los mercados de capital. Guatemala no puede ser una islita, aislada, hostil hacia los grandes proyectos. Y no reinventemos el agua azucarada. Copiemos lo que otros países están haciendo para explotar sus recursos naturales en forma sostenible y responsable. Brasil, Colombia, Perú, Bolivia, Chile, Venezuela, Ecuador, hasta Noruega, cientos de países alrededor del mundo explotan sus recursos naturales. ¿Está Guatemala condenada a no hacerlo? Es un absurdo, un pecado capital, que desemboca en esas estadísticas que compartí al principio de pobreza, desnutrición y atraso, males que no pueden resolverse sin inversión para el desarrollo. Alfred Kaltschmitt Prensa Libre – 21 de Junio, 2011 |
IngresarCategoríasBuscarÚltimos Artículos |