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Ingenieros confirman causas del desastre

La dramática filmación de la muerte de los esposos Haroldo Alfredo López e Íngrid Gudiel de López, en Mixco, quienes iban pasando por un camino que se derrumbó a sus pies, es solamente la prueba evidente de la magnitud de la tragedia nacional como consecuencia de la tan mala calidad de la infraestructura, que no resiste los embates de la naturaleza y provoca cada año muertes que no debieron haber ocurrido y que son víctimas de la corrupción.

Por eso es importante que el Colegio de Ingenieros de Guatemala se haya manifestado el miércoles, al publicar en la prensa nacional un comunicado que se refiere a las causas del estado de Calamidad nacional en el que se encuentra el país. Sus criterios deben ser escuchados porque otorgan explicaciones técnicas y, sobre todo, políticas, acerca de los motivos por los que el sistema de carreteras del país se encuentra como está, a causa de la lluvia.

Los ingenieros indican que las obras son construidas en muchos casos por gente empírica que usurpa la calidad profesional de la ingeniería y se ha sustituido a los equipos técnicos capacitados, como consecuencia de la corrupción, del incumplimiento de la Ley de Contrataciones del Estado, el empleo de fideicomisos y oenegés en manos de políticos, por lo que no se cumplen las normas y especificaciones de la construcción. Todo ello hace que sea inútil interpelar a un ministro de Comunicaciones para que explique el colapso de la infraestructura vial del país.

Señalan así mismo la urgencia de que sean cambiados los procesos y criterios para el diseño, construcción y mantenimiento de las carreteras, de acuerdo con lo que indiquen los ingenieros en sus diversas especializaciones. Y recuerdan, además, que los fondos derivados de los impuestos de los combustibles son privativos para mantener las carreteras, y que los trabajos de reparación deben comenzar hasta el fin del invierno, cuando haya disminuido la humedad de los suelos y se puedan efectuar técnicamente las obras respectivas.

El tema señalado por el Colegio de Ingenieros tiene relación directa con la incorrecta práctica de la política partidista. Se ha señalado con toda claridad que el Congreso se ha convertido en un mercado de repartición de la obra pública a una serie de oenegés que, en un buen número, pertenecen o están relacionadas con legisladores y sus parientes y socios políticos. Ello tiene efecto en la fiebre reelectoral de diputados y alcaldes, que han desvirtuado su tarea y con ello contribuyen al generalizado desprestigio de la institución política llamada a ser la más importante dentro del sistema democrático.

Los embates naturales que cada año asuelan al país y multiplican sus efectos negativos, como consecuencia de la combinación de todos los factores señalados, hacen que el número de víctimas aumente. Es la peor faceta de la corrupción y la irresponsabilidad. Nadie sabe cuántas personas más desaparecerán sepultadas por aludes y derrumbes. Les costará la vida a causa, fundamentalmente, de la falta de ética, y de la aplicación de antivalores que se vuelven mortales.

Prensa Libre - 21 de octubre, 2011
 

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