|
|
|
Así no
Piensen si quieren meterse con la prensa para campañas negras.La política es un deporte físico, de contacto. Y cubrirla, descubrirla e interpretarla desde el periodismo, también. Quienes entramos al ruedo tenemos claro que nos convertimos en personas públicas, sujetas a la crítica y al enojo del público y del resto de actores. Y aguantamos; lo disfrutamos. Pero cuando empiezan las trampas y los golpes debajo de la mesa, es hora de poner límites. Es así para quienes trabajamos con fervor por una democracia vigorosa, imposible sin una prensa independiente. Diez años de fiscalizar a políticos, militares y empresarios le hacen a uno ganarse enemigos muy poderosos, pero también amigos muy poderosos, que además son buenos y aguerridos. Así, desde este año empezamos en la Universidad Rafael Landívar un medio independiente que se llama Plaza Pública. En 7 meses hemos conseguido cierto prestigio en el país y en el mundo (ayer nos contactaron del Wall Street Journal, por ejemplo), obtuvimos los WikiLeaks de Guatemala y hemos ofrecido a ya 15 mil lectores semanales los reportajes y entrevistas más rigurosos y críticos con los candidatos.
La semana pasada nos sorprendimos con que alguien (probablemente del equipo de Manuel Baldizón, el partido Lider o sus amigos) repartió a varias Embajadas europeas e instituciones de derechos humanos sobres de manila con mi nombre y el de Plaza Pública, con el caso de los Q82 millones de MDF en el que está vinculado Otto Pérez Molina. Es que Baldizón es capaz de eso –de hecho ya nos involucraron en otra de correos ayer. Desde hace tres años, en diciembre de 2008, cuando hizo el show en su salida de la UNE para ser presidenciable, algunos le escribimos a Baldizón (en público, sobre la mesa) que bienvenido a la política nacional, que tiene todo el derecho de participar, pero que lo haga con limpieza, sin zancadillas, sin codazos, que los guatemaltecos ya hemos tenido suficiente de eso. Sus amigos periodistas tradicionales se lo han tolerado cinco años, los políticos burdos y clientelares se lo han celebrado y ha convencido a un 15 por ciento de los guatemaltecos desesperados porque cualquiera les dé respuestas o les diga lo que quieren oír; 1 millón de los 7 millones de adultos del país lo votaron.
Una multimillonaria campaña (con fondos oscuros), tan populista y sin sentido como efectiva, lo tiene en segunda vuelta y ya empieza a perfilarse como uno de los políticos más peligrosos del futuro de América Latina. A diferencia de hacer política en su olvidado Petén y de hacerla en el oscuro Congreso, ser candidato presidencial y acercarse al poder nacional le pone todos los reflectores encima. Y le cierra las posibilidades de impunidad. Juguemos a la política, pero democrática y sobre la mesa. Pues en estos tiempos de amores y cóleras, los dictadores y aspirantes a dictadores nunca acaban bien. |
IngresarCategoríasBuscarÚltimos Artículos |