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La educación en los planes de gobierno
En los distintos foros y debates presidenciales que se han venido realizando en los últimos dos meses se percibe que existe en la mayoría de candidatos a Presidente y Vicepresidente de la República una preocupación generalizada acerca de la calidad de la educación en nuestro país.Es una realidad que muchos niños y niñas se inscriben en la primaria, pero solamente la mitad puede concluirla sin problemas. Los jóvenes que logran estudiar en la secundaria no alcanza lo esperado. Únicamente uno de cada 10 graduandos logra lo esperado en el área de comunicación y lenguaje y muy pocos obtienen los conocimientos esperados en matemática. Muy pocos consiguen tener acceso a la educación universitaria con esta preparación tan deficiente.
En los foros realizados por la Asociación de Gerentes a los binomios presidenciales, se resaltó en varios de ellos que cuando los jóvenes recién graduados solicitan un empleo y se someten al proceso de selección de personal de alguna empresa, muchos de ellos no cumplen con la mayoría de requisitos y se frustran por no poder acceder a un empleo formal. De ahí que deba incorporarse formalmente en los programas de gobierno una estrategia para mejorar la formación de los estudiantes, para que adquieran las competencias para la vida y para el mundo laboral que necesitan para ser exitosos. En la discusión también se ha mencionado que actualmente se reconoce una mayor valoración social de la educación. Se percibe una creencia de que la educación contribuye a mejorar el nivel de vida. Las familias están convencidas de que vale la pena enviar a los hijos a estudiar y hacen los esfuerzos que les resultan posibles. En el plan del próximo gobierno deben priorizarse los programas para el impulso de la calidad educativa. En este período de Gobierno las prioridades han estado centradas en los programas de Cohesión Social más que en la formación y capacitación de docentes o en programas de apoyo pedagógico a las escuelas. Los programas de calidad han sufrido recortes en la asignación presupuestaria. El plan también debe tomar en cuenta la atención a las condiciones difíciles en las escuelas debido a las deficiencias en la infraestructura, la carencia de materiales didácticos, libros de texto y recursos para la alimentación escolar que no siempre llegan, o se reciben tardíamente. Cabe mencionar también la importancia de programar inversiones en la introducción de tecnología y conectividad. Es necesario incorporar activamente a los padres de familia para el adecuado funcionamiento de las escuelas. La gestión del sistema debe ser más eficiente para centrarse en cómo lograr alcanzar los resultados sin retrasos. La reforma de las carreras del ciclo diversificado de la secundaria está pendiente. Se requieren carreras que permitan a los jóvenes lograr destrezas y conocimientos técnicos que les permita incorporarse con éxito al mundo laboral. Consensuar una agenda educativa de nación permitirá darle continuidad a los programas y proyectos exitosos independientemente de quién esté gobernando. Debemos centrarnos en el aprendizaje y en que los niños y jóvenes se preparen para este mundo globalizado, comunicado, con más tecnología y servicios. Elevar el número efectivo de días de clase debe ser parte de esa agenda de país. Lograr los 180 días de clase deberá ser una meta de país. Veronica Spross de Rivera Siglo XXI – 24 de Agosto, 2011 |
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