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¿Cuál crecimiento económico?

En Guatemala no hemos logrado crecer económicamente, en términos reales y per cápita, durante los últimos 30 años. ¡Es una verdadera vergüenza! No hemos recuperado el nivel del Producto Interno Bruto real per cápita que llegamos a alcanzar en 1981. Y si seguimos haciendo lo mismo pasaremos otros cuatro años sin lograr el tan ansiado crecimiento económico.

Durante los primeros tres años del actual Gobierno, el Producto Interno Bruto (PIB) en términos reales creció un 2.2% en promedio. Esta cifra es bajísima para considerarla aceptable para un país pobre como Guatemala y tomando en cuenta que el crecimiento poblacional es del 2.6%, entonces hemos retrocedido en términos reales percápita.

De los años 2011 al 2010 inclusive, el crecimiento económico del país en términos reales fue del 3.36% en promedio. A este ritmo Guatemala duplicaría su PIB cada 22 años en total. Pero si restamos la tasa de crecimiento poblacional, entonces nos tomará, aproximadamente, 100 años duplicar nuestro PIB per cápita. ¿Quién quiere esperar?

Necesitamos romper con esta inercia mediocre donde los mismos que manejan nuestra economía y sus asesores se reciclan para mantenernos en la pobreza. No es posible que estemos regulando todo el tiempo, que impidamos continuamente la formación de capital pese a que siempre se habla de que necesitamos más del mismo; que estemos pensando en incrementar impuestos y gastos del Gobierno cuando eso es lo que hemos estado haciendo durante los últimos 30 años, y que el Gobierno sea cada vez más grande convirtiéndose en una pesada carga para quienes crean riqueza y empleos.

Nos urgen tasas de crecimiento en términos reales del PIB del orden del 10%. Una tasa de crecimiento así nos llevaría a duplicar la economía en 7 años aproximadamente. Al restar el crecimiento poblacional estaríamos duplicando nuestra economía per cápita en unos 10 años aproximadamente.

¿Podemos lograrlo? Definitivamente sí. Ya lo han hecho otros países, cada quien con una versión más o menos parecida a lo que voy a explicar. En primer lugar, se debe retomar el papel original del Gobierno y su función principal de seguridad y justicia. Esto se hace a través de un verdadero estado de Derecho que permita a todos los habitantes de Guatemala estar seguros de que sus vidas, sus propiedades y su libertad serán protegidas sin excepción alguna. Para ello hay que reducir el tamaño del Gobierno eliminando todas aquellas funciones que no son prioritarias, pero consumen los valiosos recursos de quienes crean riqueza.

Un Gobierno más pequeño no necesita tantos impuestos ni tantos ingresos. Mejor dejarlos donde se crea riqueza. Por ello el paso lógico sería una simplificación de los impuestos dejando uno solo con una baja tasa, pero que sea universal, es decir, que todos los guatemaltecos lo paguemos sin excepción. Una única tasa permitirá una más fácil recaudación, menor evasión, menor economía informal y mayor actividad económica. Un impuesto así no debería afectar en absoluto el ahorro ni la inversión, ya que es precisamente el ahorro y no el gasto lo que permite el crecimiento económico.

No hay que tener miedo. Hay que hacer las cosas radicalmente diferentes de lo que han estado haciendo los políticos y funcionarios durante los últimos 30 años. Quien se atreva a hacer estos cambios radicales, de inmediato logrará pasar a la historia de Guatemala como el estadista más grande que jamás tuviera este país. El que logró colocar a Guatemala en el mundo de países desarrollados, el que comenzó el proceso de reducción de pobreza. Tenemos que ver las evidencias y dar el paso.

Siglo XXl - 6 de octubre, 2011

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