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¿Desarrollo humano en Guatemala? 2
Continuo en busca de una respuesta a la pregunta del titular de este blog, pregunta que surge como inquietud a partir de haber iniciado el estudio del documento, Guatemala: hacia un Estado para el desarrollo humano, patrocinado por el PNUD en su serie de estudios del Índice de Desarrollo Humano y en su versión del 2010. Por supuesto, no puedo omitir la lectura del no menos valioso libro: La patria del criollo del escritor guatemalteco, Severo Martínez Peláez.Se profundiza aun más la inquietud, puesto que hoy domingo se generan dos hechos que recojo de la edición electrónica de Prensa Libre, los cuales, por la relación que encuentro directamente ligados al tema, hacen que esta pregunta tenga aun más sentido, ahora, después de más de 500 años de conquista; más de 190 años de vida constitucional y algunos tanto años de dizque vida independiente. ¿Desarrollo humano en Guatemala? Lo que me ha llamado poderosamente la atención ha sido el titular y la nota de prensa que le acompaña en Prensa Libre del domingo 30 de enero del 2011 y que dicen textualmente: “Marchan en la capital y en Xela por el buen trato a los animales: “Decenas de guatemaltecos marcharon este domingo en la capital y la ciudad de Quetzaltenango para demandar una ley que sea más eficaz para el respeto a los animales. Cada manifestante llevaba a su mascota, principalmente perros, con los que caminaron, en el Obelisco en la capital, y hacia el Parque Centenario en Xela. Organizaciones de protección a los animales declararon que se busca una ley que no permita el funcionamiento de circos con animales, que se castigue a quienes sometan a animales y el tráfico de especies. La demanda también contempla que se implementen programas de cuidado y esterilización clínica a los animales.”
"Queremos dejar precedentes para que el ser humano respete a los animales por igual", manifestó Carolina Molina, de la Asociación de Educación y Castración de Animales, de Quetzaltenango. En las marchas y concentraciones se hicieron llamados para no comprar mascotas sino adoptarlas, y darles el cuidado suficiente para que tengan calidad de vida.” Impactante contraste - para un servidor -, con la pasiva actitud de la sociedad guatemalteca frente a la vorágine de muerte de personas, seres humanos, vidas valiosas de hombres, mujeres; niños, niñas y jóvenes de todas las condiciones, que contemplamos impávidos y sin reacción en los tiempos que nos toca vivir. ¿Cómo explicar esto y como responder al tema del desarrollo humano en el país? Para enriquecer este contraste y mantenernos frente a la pregunta “Desarrollo Humano en Guatemala”, en este misma edición electrónica de Prensa Libre, el sacerdote y colega columnista, Víctor M. Ruano P editorializa sobre: El desarrollo humano, diciendo: “La Conferencia Episcopal de Guatemala, en el marco de su asamblea plenaria anual, correspondiente al presente año, ha dado a conocer una nueva carta pastoral titulada “Construir en la justicia, inspirados por Dios. El desarrollo humano”, cuyos destinatarios son los agentes de pastoral, y los hombres y mujeres de buena voluntad presentes en Guatemala.” “Desde el año 2007, que no había un pronunciamiento de tal envergadura, cuando publicaron su última carta pastoral dedicada a la defensa y promoción de la vida y dignidad de la persona humana, titulada “La gloria de Dios es la vida del hombre”. Muy oportuna aquella intervención de hace cuatro años, cuando veían con preocupación una consolidación de la contracultura de la muerte que sigue hundiendo a los guatemaltecos y nos coloca delante del más grave desafío para el siglo XXI. La defensa y promoción de la vida humana es fundamental para construir el desarrollo humano integral de una nación, tarea que ha de realizarse “en la justicia e inspirados por Dios”. Una carta pastoral de los obispos, sale a la luz pública después de un largo camino de escucha y observación, de estudio y reflexión, realizados en espíritu colegial y en una dinámica de comunión y participación; es producto de su cercanía y proximidad con “la dura, compleja y difícil realidad” (n. 2) de la gente en sus iglesias particulares, consecuencia del estado de subdesarrollo y exclusión social en que se encuentra la mayoría de los guatemaltecos; además, implica una tarea de discernimiento y análisis a la luz del Evangelio y del pensamiento social de la Iglesia leídos desde el contexto histórico, social y eclesial. El desarrollo humano, un esfuerzo de la sociedad entera por “construir en justicia, inspirados por Dios”, constituye el argumento central de esta “contribución específica” de los obispos hecha con el fin de “iluminar y animar el camino hacia una vida más humana y digna” de cada guatemalteco, también con el propósito de ofrecer “una configuración más sólida de la convivencia social y una conciencia ciudadana más participativa” Estos contrastes, vale la pena conciliarlos, no solamente entre si con la respuesta que se busca a la pregunta: ¿Desarrollo humano en Guatemala?, sino que vale la pena ponerlos frente a las tres grandes conclusiones que el informe del PNUD, objeto y provocador de esta reflexión plantea: “Es urgente recuperar el Estado para las próximas décadas del siglo XXI por medio de diversos elementos que es posible agrupar en tres grandes componentes alternativos y eventualmente concurrentes: 1.- El primero, revalorizar la función del Estado, señalando las faltas del mercado para impulsar el desarrollo y, sobre todo, su inequidad al concentrar los frutos del progreso en una élite desnacionalizada. El tema ya no es si el Estado debe o no intervenir, sino cómo debe intervenir. De nuevo, es preciso valorar las instituciones publicas, las capacidades administrativas y técnicas del Estado y la estabilidad política. Todas condiciones del desarrollo económico a largo plazo. 2.- El segundo, reconocer que la democracia no produce sus mejores frutos si no es por intermedio del Estado. Más aún, es necesario hablar del Estado democrático como su imprescindible modalidad. Sin un Estado efectivo no puede haber democracia pues el régimen político democrático descansa sobre su estructura. 3.- El tercero, reforzar la importancia del Estado como promotor del desarrollo humano de las personas, ejerciendo nuevos roles de orden social enfocados hacia mejorar las condiciones de vida, que promuevan el florecimiento del bien-estar y a agencia individual o colectiva. Se requiere, entonces, una mayor presencia del Estado para retomar tareas sociales transferidas al mercado y que éste, finalmente, no cumplió.
Juan Callejas para blog pormifamiliayporguate.org |
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