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E-Democracia ( I parte)

 

“"Somos una legión, no perdonamos, no olvidamos, espéranos. Anonymous" con esa sencilla frase  en un perfil de internet, un gobierno tambaleó y una generación sembró la idea que el presente y el futuro podían ser diferentes.  A lo largo de la historia, el hambre, la desigualdad y la ausencia de libertad han hecho caer gobiernos a fuerza de palos, piedras, rifles, guillotinas y cañones. Sin embargo, esta vez tan solo fue necesario un click.

Por muchos es conocido el fenómeno  que inició en Túnez, Yemén y que ha llegado hasta Siria. En cada caso, aun cuando cada país tiene su particularidades, el común denominador es el más claro ejemplo que las reglas en el juego están cambiando, nos guste o no. La sociedad de la información, la cual se describía en los libros y se discutía en las aulas universitarias hace apenas unos años,  es ya una realidad es el día a día para millones alrededor del mundo, incluyendonos a nosotros.  El uso de aparatos celulares con nuevas aplicaciones, el auge de las redes sociales y la mayor interacción y facilidad de comunicación que ofrecen, han hecho del mundo un lugar donde la información está a tan solo un click. 

Más allá del ocio, el Internet y sus estructuras, como las redes sociales, los blogs y sitios como youtube, se han convertido en herramientas clave para comunicar y organizar grupos, que de forma voluntaria, interactúan constantemente en un intercambio libre de información. Es una inmensa base de datos con un poder que empieza a ser descubierto, los usuarios de facebook, twitter y los cibernautas en general, han descubierto esta nueva arma de influencia.

En Egipto, una de las primeras tácticas que implementó el gobierno de  Muammar Gaddafi fue bloquear el servicio de internet, con ello intentaban desarticular a los “rebeldes”.  No se le puede culpar por semejante idea, pues comprender la naturaleza de un movimiento anónimo, que surge en el seno de un mundo intangible sin fronteras, espontáneo, que por inercia  va creciendo de forma orgánica, no es una cosa sencilla. Es un enemigo sin  cuartel y sin armas, pero que cuenta con la herramienta perfecta para “sembrar” una idea, una inquietud  que cala fácilmente en una generación que nace con miles de opciones de comunicación a su alcance.

La democracia implica entre muchas cosas un diálogo. El modelo tradicional de masas, de comunicación vertical y unipersonal que se utilizó por mucho tiempo parece empezar a ser obsoleto frente a las facilidades de interacción que crean vínculos asociativos de forma voluntaria y espontánea. Para las élites políticas tradicionales les es crucial controlar el mensaje pero la penetraciónde la Internet y las estructuras que se crean dentro de ella, han venido a facilitar el contraste de la información y controlar el mensaje es ya una cuestión casi imposible. Por ello manejar una situación de descontento en una masa crítica tan dispersa es una tarea tan difícil. 

Al rededor del mundo, habitan más de  1.500 millones de  personas que comprenden entre los 12 y los 25 años. Tan  solo en África y Latinoamérica se concentran más del 40% de la población joven del mundo. Se trata de una generación con una cultura global propia. Esta nueva generación conoce muy poco sobre la Guerra Fría, le da igual la derecha que la izquierda. Es una generación que nació con la computadora y los videojuegos, no concibe la vida sin el celular y donde google le es indispensable. Es una generación con nuevas expectativas y nuevos hábitos. Ignora lo que no le interesa, puede controlar lo que quiere ver y escuchar,  presta atención a los mensajes donde percibe que se dirigen a él como individuo y por último: ha descubierto que él también puede ser escuchado.

Sin embargo, aunque las reglas del juego estén cambiando, el juego sigue siendo el mismo. La modernidad llega a sacudir a las sociedades y las instituciones políticas se van quedando atrás por su lenta evolución. El choque entre modernidad, las  nuevas expectativas  de los ciudadanos y las frustración que surge en ellos por la incapacidad de las instituciones políticas por  satisfacerlas crea desorden y caos.

Jóvenes que nacieron y crecieron en el seno de regímenes autoritarios y dictatoriales han ido conociendo las ideas de occidente y de la democracia gracias a la facilidad de información en la red. Las barreras  ideológicas han sido sustuituidas en muchos casos por intereses en común en individuos que buscan más sus semejanzas que sus diferencias. Las expectativas han cambiado, han conocido algo diferente y desean hacer lo propio.

El primer gran reto es aceptar estos nuevos cambios, modificar el formato de nuestro cerebro y empezar a entender que los principios básicos de la política se deben adaptar a estas nuevas exigencias, a estos nuevos comportamientos y prácticas. Es necesario que los viejos políticos y los nuevos, logren aprender a aprovechar estas herramientas para evolucionar y desarrollar nuestros sistemas políticos y conseguir con ello una participación ciudadana más activa.  La red es un facilitador únicamente de la información y de la acción, pero el factor determinante sigue siendo cada individuo quien es el único en poder transformar las  ideas en hechos concretos.

 

Alejandra Méndez

Colaborador – 20 de Junio, 2011

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