Red de Líderes Síguenos

twitterfacebookyoutubevimeo

Conectamos

Politica, Moral y Sociedad: A las puertas de la votación.

¿Es la política mala? ¿Son los políticos los causantes del deterioro social?

Trataré de responder a estas interrogantes, considerando que la percepción que tienen los guatemaltecos de la política asume varios puntos de vista. Algunos opinan que es más de lo mismo, que la cosa no se arregla, que es peor si queda A o B partido y que al final la política y los políticos son la misma cosa: que son sucios, corruptos y con pocas posibilidades de mejorar el país.
Consideremos que el término político tienen su origen del griego, que significa: ciudadano, civil, relativo al ordenamiento de la ciudad; en ese sentido, como dijo Aristótles, todos los hombres somos políticos, en búsqueda de la felicidad y que desarrollamos nuestros fines en el seno de una comunidad. Por su parte es la moral quien rige los comportamientos humanos en la sociedad orientados, justamente a esa felicidad.
Sin embargo, hay que reflexionar que la política no es la mala per se, sino algunos de sus actores, es decir, los llamados políticos; que con malas o buenas intenciones, preparados profesionalmente o poco preparados, no han logrado que tengamos algunas de las necesidades más deseadas: seguridad, educación y salud para todos; a fin de cuentas, vivir felices.
Los políticos, que son personas ordinarias como nosotros, son quienes han optado a cargos públicos por necesidad, vocación o por negocio. Y en cualquiera de las tres opciones el actuar moral de cada político marca el estilo de liderazgo que tendrá el personal bajo su cargo. De esa forma que si el político es corrupto, seguramente permeará al resto de su equipo con el mismo estilo de liderazgo de corrupción. Por el contrario, si la persona no lo es, o lo es en menor grado, irá frenando dicha corrupción dentro del sistema, pero no es suficiente, como veremos más adelante.
Porque también quiero que pensemos en la otra cara de la moneda, es decir, los empresarios y los trabajadores privados.
Los empresarios porque son ellos quienes tienen relaciones contractuales con el estado. Porque el estado necesita comprar productos y servicios para operar. Y son en esas transacciones de compra-venta por donde entra la corrupción, que para el caso del trabajador público o político, consiste en aprovecharse de ese cargo para sacar ventaja personal pidiendo la llamada “mordida” o favor personal. De esa forma, para poder comprar, se han ingeniado formas de evadir o modificar el proceso de Guatecompras para dar dichas ventajas personales (mordidas y/o favores). Así también los empresarios son parte de la corrupción y no solo los políticos. Entendiéndo bajo este concepto de empresario, como aquel o aquellos dueños de empresas, que autorizan o son artífices directos de dichos actos ilícitos.
Por otra parte, también esta el trabajador privado, quien también es responsable del deterioro social y polítcio con su inmoralidad de ciertos actos. Por ejemplo, el trabajador que ofrece mordida al comprador de otra empresa o que le ofrece mordida al mismo trabajador público; el trabajador que se roba papel o utensilios de oficina; así también la persona que compra cosas robadas o de contrabando, etc.
Esas transacciones inmorales, en concreto la llamda “mordida”, genera un acostumbramiento en el que tanto el empleado público como privado y sociedad en general lo empiezan a ver como “normal”, cuando la verdad es que no lo es. De ser así no se andarían escondiendo, ni darían esas comisiones ilícitas en efectivo para no dejar rastro. Sería algo legalizado y la información de dicha transacción debiera ser de propiedad pública como cualquier otra.
Así es que la próxima vez en que pensemos que tenemos un gobierno corrupto, preguntémonos: ¿soy puntual en mi pago de impuestos?, ¿soy puntual con mi horario de trabajo? ¿Mis hijos son cabales en sus tareas o las copian? ¿He dado mordida? ¿He pedido mordida? …
Si la respuesta es positiva a estas interrogantes, entonces no tenemos mucho de que protestar. Seamos ciudadanos honestos, no demos mordida y denunciemos a los corruptos. Por lo anterior podemos responder a las preguntas iniciales y evidenciar que la política no es la mala y que los políticos necesitan, en la mayoría de casos, de un complice (otros actores de la sociedad: sector privado) para hacer hacer actos ilícitos y corromperse.

MA Lic Douglas Salazar Overbeck

Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.


 

Ingresar

Buscar