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Desafíos del internet

 

El viernes 3 de junio de este año presenté ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra, el Informe Anual sobre Libertad de Expresión en el mundo.

Este año decidí enfocar el informe a Libertad de Expresión, a través del internet, tema que escogí hace más de un año y que los acontecimientos recientes confirman su pertinencia. Por supuesto que internet no es un tema nuevo en el mundo, pero lo que sí era una contribución novedosa era enfocarlo desde la perspectiva de los Derechos Humanos y, en particular, del Derecho a la Libertad de Expresión.

Durante todo mi mandato he insistido en aplicar una visión diferente, manteniendo una actitud de diálogo y consulta con todos los sectores en las diferentes regiones del mundo. Es en ese espíritu que, con el apoyo de Suecia, OSI y el Instituto Demos de Guatemala, se realizó una serie de consultas regionales con organizaciones de la sociedad civil.

Las consultas fueron en Buenos Aires, para América Latina; Bangkok, para el sureste asiático; el Cairo, para el norte de África y Países Árabes; Johannesburgo, para el África Sub Sáhara; Nueva Delhi, para el Asia Central, y Estocolmo, para el grupo occidental.

En Ginebra reafirmé que tratar este tema no implica de ninguna manera el desarrollo de nuevos Derechos Humanos, sino la aplicación del derecho histórico a la Libertad de Expresión. Abordé el tema bajo el enfoque del acceso al internet, visto en dos direcciones: 1. Acceso al contenido; 2. Acceso al servicio e infraestructura

En el acceso al contenido manifesté que el valor del internet y de las nuevas tecnologías de comunicación estriba en ser un mecanismo ágil y rápido de comunicación masiva, siendo un sistema interactivo de comunicación que permite un flujo multidireccional de información y opiniones del cual se pueden construir redes sociales y puede convertirse en un instrumento para ejercer la libertad de asociación o de movilización, y para la participación ciudadana. En ese sentido, el internet es “plaza pública” de comunicación, con un flujo libre de información que puede tener limitaciones para la protección de la niñez, la seguridad nacional o el combate del narcotráfico, pero que estas limitaciones deben ser vistas como algo excepcional, establecidas por ley dentro del marco de los Derechos Humanos.

En este sentido el informe pretende censurar a los gobiernos que aplican arbitrariamente sistemas técnicos de “bloqueo” de los sitios web, o que utilizan arbitrariamente el derecho penal para perseguir a la oposición o a quienes tienen una opinión crítica de las políticas públicas o de los funcionarios.

El segundo elemento vincula el acceso físico al uso del internet, no solo al ejercicio de la libertad de expresión y acceso a la información y expresiones de la cultura, sino también a su utilización en el ejercicio de otros derechos, tales como el derecho a la educación y a la investigación, el derecho a la libertad de asociación y movilización e incluso al mismo derecho al desarrollo, pues hoy en día no pueden concebirse modelos de desarrollo sin acceso a la información y a la comunicación electrónica.

Esto implica que todos los estados realicen un esfuerzo en diseñar una política de acceso universal a internet similar a las políticas que en el pasado se aplicaron al servicio telefónico o al derecho a la educación. Considero que el acceso a internet no debe ser un elemento más de una élite económica y tecnológica, sino de uso de todo aquel que lo necesite.

Frank La Rue Lewy

Prensa Libre – 9 de Junio, 2011

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